Nuestra constante Epifanía

La misión de manifestar que Jesús es Dios hecho Hombre

Educadores en la fe para que la sociedad no pierda

los valores que conlleva tener en el mundo presente a Dios

Maestre Gislebertus. Hacia 1130. Piedra Museo de la Sala Capitular de la catedral de Saint Lazare, Autun Arte Románico: «El sueño de los Reyes Magos.»

Hoy la Iglesia celebra la Epifanía es decir, la manifestación de Jesús como Salvador para todas las naciones, razas, pueblos. La palabra proviene del griego epiphaneia que significa «mostrarse, aparecer por encima». Católicos y Ortodoxos celebramos este día y este acontecimiento con una extraordinaria importancia pues para los Católicos Dios encarnado, es decir, Jesús hecho hombre se revela a toda la humanidad. Para los Ortodoxos, el 6 de enero es el momento en el cual Dios revela la procedencia divina de Jesús a través del Espíritu Santo durante el bautismo, manifestándose ante los hombres como Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En este presente año del 2021 nos toca una realidad y un mundo bastante complejo que indudablemente llegan marcados por la pandemia que además se vuelve a mostrar en estos primeros días del nuevo año, con furibunda fuerza y entre muchos creyentes hay una idea que parece les ha ido ganando terreno desde donde se aprecia un sentimiento de «ésto se hunde…» Parece que nos volvemos a preguntar «si la fe cristiana tiene todavía futuro o si, por el contrario, resulta cada vez más evidente que ha sido superada sin más por el progreso intelectual e individual…» («Fe y futuro». Benedicto XVI, pág. 15).

Si realmente construimos un mundo sin Dios, que a lo largo de la historia lo hemos intentado en más de una ocasión y los resultados han sido catastróficos, si como responsables de construir una sociedad con unos valores éticos y morales inspirados en Dios dejamos que el mismo Dios quede como una idea arrinconada en lo particular e individual entonces, dejaremos que se levante un edificio socialmente endeble cuyos «pies son de barro». En esta tarea constructura basada en la presencia de Dios, tenemos un papel fundamentalmente los profesores de Religión puesto que somos evangelizadores, enviados por nuestra Iglesia a decirle al mundo que Dios existe, que Dios es real y que Dios está presente entre nosotros tal y como estamos celebrando en estas fechas.

Frontal de la Epifanía. Siglo XV. Monasterio de Sant Joan de les Abadesses (Ripollès)

Estamos a punto de volver a arrancar con el curso académico (desde la realidad que nos toque, sin lástimas y con optimismo, para eso tenemos y ponemos los medios), los profesores de Religión, los que nos construimos intelectualmente en las formas diversas de la Teología, abrazamos en un hoy el pasado y el futuro (San Agustín, Confesiones XI,13,17). ¿Qué y quiénes van a enseñar a nuestras nuevas generaciones los valores de una sociedad con Dios y en Dios? ¿El hombre que piensa en progreso y no tradición? ¿El que piensa en esperanza y no fe? Eso es romanticismo al pasado. No. Los hombres que construiremos este mundo nuevo somos lo que queremos construir una sociedad basada en el Reino de Dios, en el ser humano que espera que este Hijo de Dios que se nos manifiesta, nos lleve por las sendas de la confianza en una educación y en una enseñanza constructra de caminos hacia los valores del Evangelio en este mundo y en esta sociedad porque somos de ellos: «Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado. Hay un tiempo para matar y un tiempo para curar; un tiempo para destruir y un tiempo para construir. Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír» (Eclesiastés 3, 1-4).

Desde este medio, que puede parecer técnico y frío (web, redes sociales, tecnología…), desde lo que el mismo Instituto Superior de Ciencias Religiosas «Santa María de Guadalupe» ofrece con todo su potencial humano y tecnológico, puesto siempre al servicio de la formación para que a su vez seamos servidores en nombre de la Iglesia de Dios, queremos en este día de la Epifanía del Señor mandar a todos un mensaje de esperanza y de confianza en la tarea que hacemos y a las que nuestro Obispo como misión nos tiene encomendada por medio del quehacer docente. «Podrá la Iglesia no ser ahora la fuerza dominante en la medida que lo era hasta hace poco tiempo, pero florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte» («Fe y futuro». Benedicto XVI, pág. 106).

Feliz Navidad del Señor. Feliz y fructífero inicio en este año 2021 del curso lectivo.

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